Hace unos años dividía mis días entre el hospital y la cámara. Veía videos de YouTube tratando de entender cómo hacer que las cosas funcionaran. Mi parte creativa con lo que quería construir. Empecé a contemplar la idea de un canal, pero todavía era algo lejano y lo veía casi imposible.

Y lo típico que haces es buscar en redes, en mi caso en YouTube y Google, y en ese entonces se repetía una frase: "tienes que encontrar tu voz."

Como si mi voz estuviera perdida en un cajón.

Como si fuera una sola cosa.

En ese momento yo estaba estudiando en la universidad, editaba videos de viajes con mis primos, leía sobre productividad, sobre psicología, escribía cosas que nunca publicaba. Me sentía bastante disperso. Sentía que todos los demás tenían un tema (un nicho, un ángulo, una identidad clara) y yo era un montón de piezas que no encajaban.

Creo que muchos de nosotros hemos estado ahí. Esa sensación de que tu curiosidad es un problema. De que tener demasiados intereses es una desventaja. De que tienes que elegir una cosa y ser eso por siempre.

Y digamos que me tomó tiempo entender lo contrario. Que en lugar de encontrar mi voz, tenía más bien que ensamblarla.

El problema no es lo que te gusta

Hay algo raro en cómo hablamos de la "voz creativa". La tratamos como un tesoro enterrado: está ahí, solo tienes que excavar lo suficiente. Como si ya estuviera completamente formada y tu trabajo fuera descubrirla.

Pero la voz no funciona así.

Nadie nace con un estilo. Nadie llega al mundo con un punto de vista único. Lo que llamamos "voz" es la intersección de todo lo que te ha interesado, todo lo que has vivido, todo lo que has leído, visto, cuestionado, investigado, filmado y escrito.

Es un collage. No una excavación.

"No veo ningún límite entre las distintas formas de arte. Todas se entrelazan."

David Bowie

Esa frase me quitó un peso de encima. Porque probar e intentar cosas debe ser el default, es información. Cada interés que persigues te dice algo sobre cómo miras el mundo. Y fíjate en la gente que admiras: la mayoría se ha reinventado al menos un par de veces. No encontraron una voz y se quedaron ahí; la fueron rehaciendo.

La diferencia importa. Porque cuando tratas tu voz como algo que tienes que encontrar, pasas años en modo búsqueda. Esperando. Posponiendo. Diciéndote "todavía no sé quién soy, así que todavía no puedo crear".

Pero cuando la tratas como algo que se va armando dejas de buscar y empiezas a coleccionar. Incluso cosas que tal vez no tengan sentido en el momento.

Por mucho tiempo pensé que mi mente estaba desordenada. Demasiados hobbies, demasiadas cosas que quería hacer, muy disperso. Pero lo que no entendía es que estaba en la etapa de coleccionar. Cada interés era una pieza que después encontraría su lugar.

Lo que conecta las piezas

Esta es la parte que me tomó más tiempo entender. Coleccionar intereses es el primer paso. Pero las piezas no se conectan solas.

Lo que las conecta es crear.

No me refiero a crear una obra maestra. Me refiero a hacer cosas. Escribir aunque nadie lea. Grabar aunque el video no sea perfecto. Editar para otros. Publicar antes de sentirte listo.

Un pintor que admiro, Kieran O'Hare, dijo algo que ahora tengo presente al crear: "No hago arte. Hago cosas." Cuando haces cosas (muchas, variadas, sin la presión de que cada una defina quién eres), algo empieza a ocurrir. Las conexiones que estaban dormidas despiertan.

A mí me pasó así. Alguien me hablaba de cómo automatizar con IA procesos en el trabajo y yo ya lo había empezado a hacer. Alguien necesitaba editar un video y yo ya sabía hacerlo. Alguien quería estructurar una idea compleja y escribir me había enseñado a ordenar pensamientos. Todo se fue conectando. Los intereses no es que se cruzaran solos. Se cruzaron porque estaba creando activamente.

Escribir un newsletter. Grabar videos. Editar para una cafetería. Cada cosa que hacía era un punto de soldadura entre dos piezas que antes estaban sueltas. El acto de crear es el mecanismo que ensambla tu voz.

A principios de los 90, Robert Rodriguez quería hacer películas. No tenía presupuesto, no tenía contactos, no tenía permiso de nadie. Rodó El Mariachi por unos siete mil dólares, y parte de esa plata la consiguió haciéndose sujeto de pruebas médicas. La pensó como práctica, para el mercado de video. Columbia compró los derechos y le dio un contrato de dos años.

Apuesto a que Rodriguez no esperó a encontrar su voz. Simplemente empezó a hacer cosas (muchas, imperfectas, con lo que tenía) y su voz apareció en el camino, como un subproducto de la acción repetida.

Eso es lo que quiero decir. No es hacer un moodboard bonito. No es guardar cosas en Pinterest. Es seguir un hilo sin saber adónde te lleva. Filmarlo. Escribirlo. Publicarlo aunque no sea perfecto.

Tu voz no es algo que posees. Es algo que alguien reconoce cuando mira hacia atrás todo lo que creaste.

Nadie te va a decir "qué voz o qué estilo tan increíble tienes" después de leer un post. Pero después de meses de publicar, de seguir tus intereses donde sea que te lleven, de hacer cosas sin la presión de que cada una te defina, alguien mira el conjunto y dice: "esto solo podría haberlo hecho esta persona."

Ese patrón es tu voz.

No la encontraste. La ensamblaste. Pieza por pieza. Interés por interés. Post por post.

Cómo dejar de buscar y empezar a ensamblar

Si todo esto te suena familiar, aquí van tres cosas que puedes probar. No son reglas. Son pequeños experimentos.

1. Haz una lista de tus obsesiones. Sin filtro.

No pienses en si son relevantes para tu contenido. Enumera todo lo que te ha interesado en los últimos años. Montañismo, café de especialidad, astrofotografía, productividad, diarios de campo, edición de color, filosofía, psicología, lo que sea.

Ahora pregúntate: ¿dónde se tocan dos o tres de estas cosas? Ahí, en esa intersección rara, es donde vive material que nadie más tiene.

2. Esta semana, sigue un interés sin pensar en publicarlo.

Elige uno de tu lista. Uno que no tenga nada que ver con tu contenido actual. Dedícale una hora. Investiga. Escribe. Graba. No con la intención de hacer un post. Con la intención de alimentar tu curiosidad.

Los mejores proyectos que he hecho nacieron así: de un interés lateral que seguí sin esperar que sirviera para algo.

3. Publica algo que junte dos cosas que no se suelen juntar.

Esa es la magia. La psicología y el filmmaking. El montañismo y la productividad. La astrofotografía y el storytelling. Cada vez que unes dos intereses que no suelen ir juntos, creas un espacio que solo tú puedes ocupar.

Pero cuidado con quedarte solo en los temas. El error que yo cometí fue enfocarme en las etiquetas externas —"hago videos, leo psicología, hago montañismo"— en vez del valor que ofrezco a través de ellas. No eres "alguien que hace yoga, skate y le gusta el tech". Eres, quizá, alguien obsesionado con unir personas, y lo haces a través del bienestar y el deporte. El hilo no está en los temas. Está en lo que buscas debajo de todos ellos.

El internet está lleno de gente hablando de una sola cosa. Está vacío de gente hablando desde la intersección de sus cosas.

Milwaukee Anemone - Otto Piene

El resultado

Creo que tu voz no es el resultado de encontrar un nicho. Tampoco es una versión pulida de ti mismo.

Es lo que queda de todo lo que has perseguido con curiosidad genuina, incluso cuando pensaste que no tenía sentido. Es lo que emerge cuando coleccionas, creas y dejas de esperar el momento perfecto.

Deja de buscar. Empieza a coleccionar. Y luego crea.

La voz aparece cuando tienes suficiente material para que alguien mire hacia atrás y diga: esto solo podría haberlo hecho esta persona.

Esa persona eres tú. No cuando te encuentres. Ahora.

La pregunta que te dejo es esta:

¿Qué interés tienes guardado en un cajón, esperando a que "encaje" con tu contenido, que podrías empezar a explorar esta semana?

Responde este email. Quiero saberlo :)

Gracias por leer,
Kevin

Descubrimientos inspiradores

  • Es impresionante el nivel de detalle que le pone Studio Ghibli a sus animaciones. Esta es solo de comida. El mes pasado cumplieron 41 años.

  • The Last Museum es el motor de búsqueda de arte de museos más grande que hay. Utiliza búsqueda semántica, lo que te permite buscar obras de arte por tema, estilo, asunto, atmósfera o cualquier descripción que se te ocurra.

Seguir leyendo