Odio las correcciones.

Bueno, antes las odiaba. Las tomaba personal. Como si cada "¿puedes cambiar esto?" fuera una evaluación de mi valor como creador, no del trabajo.

Entregaba un video a un cliente, o daba una capacitación en el trabajo. Llegaban los comentarios. Comentarios con feedback mayormente positivos pero yo veía: no eres suficientemente bueno.

Lo sé. Es ridículo jaja pero así funcionaba mi cabeza.

Y que hacía para evitar ese feedback - procrastinaba. No subía o compartía cosas que sabía que eran buenas ideas. Me callaba opiniones creativas que valían la pena. Todo para evitar el momento en que alguien dijera que algo no estaba bien.

Es curioso porque ahora entiendo que en realidad estaba tan ocupado blindándome del juico ajeno que dejé de hacer el trabajo que debía hacer

Eso está cambiando ahora, te diré que hice y que me ha ayudado.

¿De quién es esta tarea?

Hace un tiempo leí Atrévete a no gustar de Ichiro Kishimi. Un libro sobre filosofía adleriana que, honestamente, no esperaba que me cambiara tanto la forma de ver mi trabajo creativo. Siempre se lo recomiendo a todos. (incluso descubrí que hay un playlist de los capítulos en spotify, te dejo el link)

Tal vez digas chuta filosofia - psicología, suena pesado, pero en realidad es muy fácil de leer ya que está estructurado como una conversación entre un filósofo y un joven escéptico. Esto lo hace dinámico y mucho más ligero que un ensayo denso de psicología tradicional.

Ahí descubrí un concepto que Adler llama la división de tareas.

La premisa es simple: casi todos los problemas interpersonales surgen por meternos en tareas que no nos corresponden, o por dejar que otros se metan en las nuestras.

Para saber cuál es tu tarea y cuál no, hay una sola pregunta:

¿A quién le corresponde asumir el resultado final de esta decisión?

Aplicado a lo creativo, se ve así:

Tu tarea: investigar, escribir, grabar, editar con los recursos que tienes hoy. La tarea del otro: si le gusta, si lo comparte, si lo critica, si pide correcciones.

Tu tarea: recibir ese feedback. La tarea del otro: darlo.

Tu tarea: hacer el trabajo de nuevo.

Eso es todo.

Lo que yo hacía era procrastinar porque anticipaba el juicio, callarme ideas para no exponerme y esto tiene un nombre en esta filosofía: estaba robando la tarea de los demás. Prejuzgando su reacción antes de que ocurriera. Haciendo su trabajo antes que el mío.

Y mientras hacía eso, mi trabajo no existía.

Maestría del oficio

Escultura de papel recortado de Shiro, BACC, Bangkok (2018)

Investigando sobre esto encontré a Nahoko Kojima.

Es una de las pocas maestras del kirigami — el arte de cortar papel a mano para crear esculturas tridimensionales de una sola hoja. Insectos, flores, estructuras que parecen imposibles. Horas, días, semanas en una sola pieza.

Pienso en cuántas horas lleva para estar en ese nivel. En cómo habrán sido sus primeros cortes comparados con los de ahora. En que en algún momento del camino tuvo que decidir que su tarea era el corte, no el resultado.

Ella lo describe así:

"De niña me acostaba en el pasto y dibujaba el lado de abajo de las flores. Creo que cuando descubrimos algo bello que estaba escondido, salimos de nuestro cuerpo y lo vemos todo — nosotros, el objeto, el entorno — como una sola epifanía."

Nahoko Kojima

Eso es la maestría del oficio. No es obsesionarse con cuántas vistas tiene la escultura. Es entregarse tanto al trabajo que te disuelves en él.

Creo que la originalidad surge cuando dejas de preocuparte por lo que van a decir y te concentras en lo que estás haciendo.

Hoy todavía me pasa. A veces llegan las correcciones y por un segundo vuelvo al modo antiguo. O procrastino, ya no por miedo al juicio, sino por falta de tiempo — y me olvido de que esa tampoco es mi excusa.

Mi tarea sigue siendo la misma.

Hacer el trabajo.

Recibir el feedback que tenga que llegar.

Decidir qué tomo y qué no.

Hacer el trabajo de nuevo.

No hay más. Todo lo demás — las vistas, los comentarios, si le gustó al cliente, si la audiencia lo encontró útil — eso no es mío. Nunca lo fue.

Al separar esas tareas recuperas toda la energía que gastas intentando controlar lo incontrolable.

Y esa energía tiene un solo lugar donde ir: el trabajo.

Gracias por leer,

Kevin

P.D. — Si tienes algo que llevas tiempo sin publicar, crear o lanzar porque "no está listo" o porque no sabes cómo va a reaccionar la gente: eso no es tu tarea. Tu tarea es publicarlo.

Descubrimientos inspiradores

  • Este video muestra de donde se inspira Nahoko. Es su último video de youtube, subido hace 10 años.

  • Un comentario del siguiente video que les voy a mostrar dice: Cuando la juventud se hace cargo de no dejar morir la memoria... Se percibe el canto a la tierra, el tango y la alegría latinoamericana... Ovación de pie... es el video de Milo J en Tiny Desk.

  • Oskar Stålberg es un ilustrador y desarrollador independiente de videojuegos basado en Suecia. Creó Townscaper, un generador de ciudades interactivo, está divertido.

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