Llevo tres años haciendo todo bien. De verdad. O bueno, lo que se supone que "está bien".
Leo. Hago ejercicio. No veo Netflix en mi tiempo libre (casi). Escucho podcasts de productividad, guardo artículos, me instruyo, trato de ser mejor cada día. Tengo un newsletter, un canal de YouTube.
Y aún así, hasta hace muy poco, sentía que no me había movido del primer paso.
Escribí esto ayer y me quedé en silencio un rato. Porque no es que no haya hecho nada. Creo que he hecho de todo. Lo que pasa es que hacer todo lo correcto no es lo mismo que avanzar hacia algo.

Espacios Liminales
El espacio donde no estás ni aquí ni allá
Existe este concepto de espacios liminales. Espacios de transición donde no estás ni en un lugar ni en el otro. La puerta se abrió pero todavía no cruzaste. Gran parte de mi vida me he sentido ahí.
Puedes escoger entre muchos caminos, entre muchas versiones de lo que quieres ser, y no sabes cuál. Haces cosas, te mueves, sudas, y el paisaje sigue exactamente igual. Te dices que lo estás pensando bien, que tal vez no quieres arriesgarte tanto todavía, pero en realidad estás viendo cómo tu vida se va endureciendo alrededor tuyo mientras esperas una certeza que tal vez nunca llega.
Trabajar en un problema reduce el miedo hacia ese problema.
Es difícil tenerle miedo a algo cuando estás haciendo progreso, aunque ese progreso sea lento e imperfecto. La idea es incrementar tu área de superficie: preguntar más, publicar más, crear cosas random, conocer personas. Las colisiones crean oportunidades. Lo tengo claro. Pero al inicio, en el largo inicio, puedes estar ocupado sin moverte. Ocupado, no productivo. Moviéndote en círculos. Ese era yo. Y es que luego de intentar de todo ahora me digo a mi mismo que la acción genera motivación; la motivación rara vez genera acción.
Pensamos que si escogemos bien seremos premiados, y si escogemos mal sufriremos. Creo que esa es la principal razón por la que, por ejemplo, a veces me cuesta tomar decisiones. La famosa paradoja de la elección.
Lo que descubrí luego de muchos años tratando de entender estos conceptos es que, una vez que tomas una decisión y trabajas alrededor de ella, no hay decisión mala ni buena. Solo hay una serie de posibilidades que cambian con cada pensamiento, sentimiento y acción.
Nos vendieron la idea de que la gente productiva actúa porque se siente motivada. Es al revés. Los primeros minutos de cualquier tarea difícil son incómodos. Te sientes fastidiado, confundido, con ganas de hacer cualquier otra cosa menos eso que se supone que deberías hacer.
Y de verdad te entiendo: si tienes muchos intereses, sueñas en grande, sientes que tienes las probabilidades en contra. Mientras más grande tu imaginación, más fácil te paraliza. Empiezas a creer que podrías ser todo a la vez, y que escoger un camino significaría matar a los demás. Así que no haces nada. Te quedas en el medio y te convences de que lo estás pensando bien.
Déjame decirte algo: si esperas sentirte listo, no empiezas nunca.
Yo hice un pacto conmigo mismo. 10 minutos. "Voy a trabajar en esto 10 minutos. Sé que me voy a sentir incómodo. Y está bien. Si después de 10 minutos sigo sufriendo, tengo permiso de parar."
Casi nunca paro. Porque una vez que rompes esa barrera inicial, el miedo se desinfla. La incomodidad es el precio de la entrada.

Saltar del cliff sin pensar
Me gusta saltar de acantilados. Siempre lo he hecho con mis primos. Ya hace tiempo que no lo hago porque últimamente no he viajado mucho, y a los lugares donde voy generalmente no lo tienen o no lo permiten. Lo que me gusta de hacerlo es que todos los pensamientos que están dando vueltas en mi cabeza desaparecen. Solo estás tú y el agua abajo. Es divertido; tal vez la adrenalina del momento hace que todo desaparezca. Y la verdad es que si pienso demasiado, no salto. Así que aprendí a no pensar. Cuento hasta tres y me lanzo.
Pero con las decisiones difíciles de la vida no funciona igual.
Cuando hay muchos resultados posibles, analizo todo. Doy vueltas. Y mucha gente me dice "solo empieza". Pero llevo tres años lanzándome. Ya había empezado hace rato; lo que no tenía era dirección. Estaba haciendo cosas buenas, sí. Pero no sabía hacia dónde apuntaban.
Actuar obliga a priorizar. No puedes hacer diez cosas al mismo tiempo, así que una termina volviéndose la más importante. Y si resulta ser la equivocada, por lo menos aprendiste algo real, que es más de lo que te deja quedarte pensando.
Y yo me di cuenta de algo quedándome en esa incomodidad más tiempo del razonable: ahí empiezan a emerger cosas interesantes. Insights sobre ti. Claridad que no llega cuando saltas rápido hacia la certeza solo para dejar de sentirte incómodo.
Lo que sí funcionó (y no fue esforzarme más)
Anne-Laure Le Cunff habla de tiny experiments. Siempre regreso a su libro, Pequeños experimentos, porque me ha dado una perspectiva distinta de mi vida. La idea es simple: no necesitas comprometerte seis años a estudiar medicina para saber si quieres ser doctor. Haz dos horas de práctica en un hospital. Yo lo apliqué a mi manera.
En lugar de decirme "tengo que atraer a 100 personas a mi comunidad", me dije: invita a una sola persona a conversar. Alguien que esté unos pasos más atrás o que comparta tu visión. Escúchala. Nada más.
Y eso hice. He quedado con 5 personas para sesiones uno a uno. Ya tuve la primera con Fidel. Y estoy feliz. Cuatro conversaciones. No es un gran lanzamiento. No es un funnel. Es un paso minúsculo. Pero con dirección.

Sesión con Fidel
Recientemente vi un tweet de Charli XCX en el que decía que el anti-marketing podría ser la próxima evolución de cómo artistas y marcas construyen relaciones con sus audiencias. Alejándose del broadcast hacia un enfoque más cercano y personal. Y creo que estoy de acuerdo. Si se han dado cuenta, muchas marcas ya están rondando esta idea también: cambiando el alcance masivo por espacios pequeños, más apasionados, con intereses en común.
Estoy tratando de encontrar personas como yo. Gente que está en ese mismo espacio liminal, con incertidumbre, con miedo al juicio, intentando hacer las cosas bien sin saber exactamente hacia dónde.
Porque "hacerlo bien" es un blanco en movimiento. Y está bien no tener certeza. De hecho, creo que ahí es donde están pasando las cosas buenas.
Escribo cada semana sobre esto: creatividad, autoexpresión, y lo que se siente estar construyendo algo propio sin tener todas las respuestas. Si te resuena algo de esto, sígueme aquí o pásate por mi canal de YouTube, ahí profundizo en estos mismos temas.
Gracias por leer,
Kevin
Descubrimientos inspiradores
Andrew hizo el Camino de Santiago y lo documentó solo con la Osmo Pocket. Me parece increíble que con algo tan pequeño se puedan hacer tomas tan espectaculares. Se reduce totalmente la fricción para grabar más. Esa cámara te cabe hasta en el bolsillo.
¿Quieres leer un artículo como si estuvieras en la biblioteca? Que retro verdad jaja. Imissmylibrary te deja poner sonido ambiente y hace una lista del libro que lees. Es como estar en una biblioteca.



