Es curioso porque yo subo cosas en redes: YouTube, Instagram, Threads, Substack. Pero casi no estoy en redes. O sea, casi no las uso. Casi no navego y evito bastante el scrolling. Solo las abro para responder comentarios o buscar referencias para videos, míos o de clientes.
No sé si te pasa. Pero cuando lo escribo así suena raro. Publico sin habitar. Y no fue una decisión estratégica. No leí un libro de productividad ni hice un detox de 30 días. Lo dejé porque me hacía sentía que de alguna forma me hacía daño.
Cada vez que creaba algo, el momentum que no quería perder, me llevaba directo a crear otra cosa, que creo que es bueno. Pero estar siempre en redes me metía en un loop de comparación. Veía lo que otros estaban haciendo y llegaba a pensar que mi idea no era tan buena. Que lo mío no estaba al nivel.
Y para serte sincero, me ponía algo triste porque terminaba descalificando mis ideas o experiencias. Así que dejé de scrollear. Gradualmente. Sin anunciarlo. Sin convertirlo en contenido.

Vi un video de una psicóloga que describe que pasa si el algoritmo toma control. Ruth Guest lo llama the “mass drift” o “desplazamiento de masa”. Funciona así:
Consumes. Todo el tiempo. Las historias de otros, las vidas editadas, los ángulos que funcionan. Luego creas algo. Pero eso que creas ya está moldeado por todo lo que viste. Lo publicas. La gente responde a esa versión de ti. Te validan. Y esa versión, la que produjiste, la que el algoritmo premió, empieza a sentirse como la real.
Repites el ciclo. Sigues scrolleando. Sigues comparándote. Y en unos años, dice Ruth, despiertas y te das cuenta de que las fotos que tomas, las cosas que escribes, las vidas que vives, la persona en la que te convertiste, ya no se parecen a ti.
Eso me asusta.
Porque si me dejo llevar por lo que sea que el algoritmo saque, en 5 años seré una persona totalmente distinta. Y hasta ahora he honrado el hecho de querer expresarme con las cosas que me generan curiosidad o que quisiera aprender y las historias que verdaderamente quiero contar. Me he mantenido fiel a lo que siento. Pero no es automático. Es una decisión que se toma todos los días.
Rick Rubin tiene una metáfora que me gusta. Dice: imagina que te vas a vivir a una montaña, solo, para siempre. Construyes una casa que nadie va a visitar. Y aun así pones cuidado en cada detalle. La madera, los platos, las almohadas. Todo impecable. Curado a tu gusto. No para impresionar. No para que te aplaudan. Solo porque así quieres vivir.
Lo llaman el test de la casa en la montaña. Y cuando lo leí pensé: esto ya lo estaba tratando de hacer sin saber que tenía nombre.
No me fui a una montaña. Pero dejé de consumir el feed que me estaba moldeando. Decoro esta casa, mi contenido, mi newsletter, mis videos, para el criterio de una sola persona. Y esa persona soy yo.
Creo que muchos creadores viven peleados con el algoritmo porque sienten que tienen que convertirse en alguien más para encajar. Manteniéndote fiel a lo tuyo mientras intentas adaptarte a un sistema de atención que se mueve demasiado rápido. Ese es el nudo.
He aprendido a disfrutar del oficio de crear mientras me adapto a captar atención. Porque al final, si estás en una plataforma, algo tienes que jugar. Pero sin dejar de ser tú.
Chris Williamson lo dice así: juega el juego, pero sabiendo que no se trata del juego. Puedes estar en redes sin que las redes te definan. Puedes publicar sin que algo que no conoces como funciona (el algoritmo) guíe cada paso y acción.
Actualmente veo cada pieza de trabajo como evidencia que mis futuros familiares encontrarán, verán y leerán. Y no verán mis intenciones. Verán lo que publiqué. Ese post apurado. Esa esquina que corté. Esa vez que elegí métricas sobre significado. Testimonio permanente de quién fui realmente.
El test de la casa en la montaña no es solo lo que harías o crearías sin audiencia. Es lo que harías o crearías si supieras que te van a leer dentro de 20 años.

¿Estás escalando la montaña para que el mundo te vea, o para ver el mundo? Una te llena de ego. La otra, de horizonte.
Creo que la mayoría de nosotros empezamos a crear por lo segundo. Por las ganas de ver, de entender, de compartir algo que nos importa. Luego el algoritmo nos entrena para lo primero. Para escalar buscando aplausos. Para decorar la casa esperando visitas.
Pero la casa en la montaña no necesita visitas para estar bien construida. El acto de crear no necesita público para ser real. Y lo curioso es que cuando creas para ti, la gente se queda más tiempo. No sé si es una regla. Pero en mi experiencia funciona así.

Estos días he estado rescatando videos viejos de discos duros. Grabaciones que hicieron mis familiares hace años porque quiero armar un video con ese material para mi canal de youtube. Estoy seguro de que todos estos videos retro fueron creados sin pensar en likes, sin pensar en views, sin pensar en si alguien más las vería. Solo documentaron porque algo les importaba.
Y esas imágenes, crudas, sin editar, con el audio que se corta y la luz que no es perfecta, me han traído muchos recuerdos y me han emocionado más que cualquier cosa que haya visto en el feed en meses. Es más, estoy en búsqueda de un handycam para yo mismo poder usarlo llevarlo a todas partes jaja así no tengo esa presión de sacar mi cámara y hacer “la toma perfecta”, la idea es solo documentar lo que me atrae en el momento.
Esas tomas retro no necesitaron testigos para ser valiosas. Ni tampoco necesitaron algoritmo para existir. A lo mejor tú también tienes algo así. Algo que hiciste, o que alguien hizo para ti, sin que nadie estuviera mirando. Algo que no optimizaste para el feed. Algo que es solo tuyo.
Eso es la casa en la montaña.
¿Qué estás construyendo que nadie va a ver?
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Gracias por leer, Kevin
Descubrimientos inspiradores
Como termine hablando de videos retro, le traigo algo retro. Intertapes recopila cassettes encontrados de todo el mundo, y puedes verlos y escucharlos.
Con Window Swap puedes abrir una ventana random de cualquier parte del mundo.
Atrás del Sonido, en este mini documental, Gawx graba la semana previa al concierto de Fred again en la Ciudad de México con Latin Mafia.


