Hace poco subí un video hablando de qué proyectos creativos puedes armar si tienes múltiples intereses. Los comentarios se llenaron de gente que se sintió identificada. Y cada vez que respondía uno, reafirmaba algo que yo mismo venía sintiendo sobre mis propias curiosidades y sobre no tener un nicho definido para este newsletter.

Te soy honesto: no tengo un título que me acredite para hablar de esto. Lo que tengo es que escribir se volvió mi filtro personal para manejar mis múltiples intereses, y esos comentarios me confirmaron algo. Este espacio es para un tipo específico de persona: alguien con demasiados intereses y ningún lugar donde meterlos.

Antes de recibir esos comentarios, dejaba que mi propia curiosidad me hiciera sentir mal. Como si debiera estar haciendo algo “más importante.”

Cuando empezaba en YouTube y trataba de entender qué funcionaba, la frase que se repetía en todos lados era “the riches are in the niches”, o en español, “la riqueza está en los nichos”. Si querías triunfar en cualquier plataforma, necesitabas un nicho. Pero ese consejo tal vez no era para todo tipo de persona. No para mí.

Hay algo ahí sobre la ruptura entre el trabajo que haces y tu identidad. ¿Por qué no fusionarlas?

Aprendiz de todo, maestro de nada

Esa frase siempre se repite. Yo la he visto bastante en inglés: “jack of all trades, master of none”.

Y la verdad es que me carcomía por dentro. Sentía vergüenza de que en el trabajo vieran mis videos, o de que supieran que me gustaba grabar cosas por ejemplo, como si tener varios intereses fuera un defecto y la única pregunta válida fuera “¿por qué no te dedicas a una sola cosa y apuntas a ser el mejor en eso?”

La sociedad premia seguir un solo camino. Así está diseñada. Pero eso está cambiando: los patrones ya no son tan obvios ni tan predecibles como antes.

Ser especialista tiene valor real. Necesitamos especialistas. El problema aparece cuando esa vara se convierte en la única forma de medir a alguien con múltiples intereses. Tu cerebro fue diseñado así. Y sí, genera ansiedad. Sabes un poco de todo, pero no eres el que más sabe de una sola cosa, y eso se siente como no tener una base sólida.

Vi un video que lo explicaba con dos letras: la I y la M. El especialista clásico es una I, sube en línea recta por un solo camino. Pero hay otra forma: la M. Una pata de esa M puede ser el trabajo que paga tus cuentas (en mi caso, medicina, medio tiempo). La otra pata es lo que quieres construir: storytelling, filmmaking. Y el puente entre esas dos patas son cosas que parecen random, como psicología, desarrollo personal o diseño, pero que en realidad son la biblioteca de recursos que usas para resolver lo que sea que tengas al frente.

Tus intereses funcionan como una red. Cuando escribo o grabo, filtro, entiendo y conecto mis propios pensamientos. Leer y escribir te dan esa habilidad: conectar lo que dice otra persona con tu propia experiencia, aunque no estés de acuerdo con todo.

Cuando esa red funciona bien, cada interés se vuelve un nodo conectado a los demás, y se amplifican entre sí. Mientras más conectados estén, más fuerte es la red, y más fácil se vuelve manejarlos, porque cada uno se siente relevante y con propósito.

La pregunta entonces es cómo construyes el puente entre tus propias patas de la M.

El paraguas temático: el framework de 3 pasos

Te comparto mi propia lista, sin filtrar, tal como la tengo ahora mismo (son cosas random que quisiera hacer):

A simple vista parece una lista sin ningún orden. Y ahí está justo el punto del siguiente paso.

No tienes que convertirte en experto de todo eso a la vez, ni traicionar tus intereses por tener un trabajo. Tu trabajo no tiene que ser tu personalidad. Puedes tener uno que no te drene cognitivamente y usar esa capacidad congnitiva restante para construir otra cosa en paralelo. Eso hago yo con la medicina: la uso como el piso desde donde construyo lo demás.

Tampoco intentes avanzar en todo al mismo tiempo. Desarrolla un interés hasta ser competente, hasta que resuelvas el 80% de lo que necesitas ahí, y luego pasas al siguiente. Así construyes tus pilares uno por uno.

El framework son tres pasos:

  1. Lista todo lo que te interesa. Sin filtrar, sin vergüenza, como hice arriba.

  2. Busca el tema que los conecta. En mi caso no fue “filmmaking” ni “desarrollo personal”, sino algo más parecido a “cómo transformar tu creatividad en algo sostenible.”

  3. Deja que todo lo que crees viva bajo ese tema: tu paraguas temático.

El segundo paso es el que más cuesta. Ahí es donde metí algo que encontré hace poco y que me hizo bastante sentido: el Einstein approach.

Einstein estudiaba física, sí, pero también tocaba el violín, navegaba y leía filosofía. Trataba todo eso como parte de cómo pensaba. Él lo llamaba combinatory play: tomar una idea de un dominio, como la música, y aplicarla a otro completamente distinto, como la física teórica. Las ideas más originales casi siempre aparecen en la frontera donde se cruzan dos campos que en teoría no tienen nada que ver.

Aplicado a mi lista de arriba, se ve así. En lugar de preguntarme “¿cómo elijo entre teología, psicología adleriana y montañismo?”, me pregunto “¿qué problema puedo resolver yo, con esta combinación específica, que alguien especializado en una sola cosa no vería?” Ahí, en esa intersección, vive tu paraguas.

Y para responder esa pregunta no tienes que ejecutar las diez cosas de tu lista. Puedes imaginar cómo se verían combinadas dos o tres, antes de comprometer tu tiempo real en ninguna.

Mi propio rompecabezas

En mi caso, el paraguas se armó así: la medicina paga las cuentas y me da una base de disciplina. El filmmaking es la herramienta con la que expreso lo que pienso. El desarrollo personal, toda esa lista de psicología, productividad y hábitos, es la base de lo que digo. Y la monetización es lo que hace que esto sea sostenible.

No son intereses separados. Son piezas del mismo rompecabezas.

Durante años, la industria de creadores repitió lo mismo: elige tu nicho. Pero elegir un nicho no resuelve tu dispersión, solo la esconde debajo de una etiqueta.

El nicho está muerto. El paraguas temático lo reemplaza.

Es el hilo que conecta todo lo que ya haces, aunque por fuera cada semana parezca que hablas de algo distinto.

Llevo 107 videos publicados. Si los ves uno por uno, los temas saltan: de técnica de cámara a sistemas de productividad, de psicología a monetización. Pero si los ves todos juntos, tienen coherencia. Todos viven bajo el mismo paraguas: cómo transformar tu creatividad y tu curiosidad en algo sostenible.

No te lo digo en abstracto. Te lo muestro con mi propio trabajo.

Tu tarea de esta semana

Si sientes que tu curiosidad te dispersa, lo que te falta es un lugar donde meterla toda.

Toma papel, literal, no notas del celular. Escribe tus 5 intereses principales, sin editarlos. Después pregúntate: ¿qué problema puedo resolver yo, con esta combinación exacta, que alguien especializado en una sola cosa no vería? Si todavía no lo ves, escríbelos igual. A veces el paraguas aparece semanas después, no en el momento en que haces el ejercicio.

Responde esto con tu lista. Quiero leerla.

Gracias por leer,

Kevin

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